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Tener una mejor comprensión de las necesidades nutricionales de nuestras clientas durante las distintas etapas de su vida es esencial para obtener resultados

Publicado en: 20 Sep 2017
Publicado por: Eshi

La nutrición desempeña un papel fundamental en la salud y el bienestar de las mujeres durante toda la vida. Pero la nutrición ejerce un papel aún más importante, durante el embarazo, la lactancia y la menopausia. La ingesta necesaria de nutrientes, proteínas, carbohidratos y grasas es relativamente similar a lo largo de toda la vida, pero varía significativamente a raíz de los cambios fisiológicos que tienen lugar durante esas etapas concretas.

Por ejemplo, cuando la mujer está embarazada, necesita consumir aproximadamente el doble de hierro de lo habitual, porque el cuerpo usa el hierro para generar más sangre para el bebé. Y la insuficiencia de hierro puede provocar anemia, una causa común de fatiga durante el embarazo.

Es fundamental que las mujeres lleven desde la adolescencia hasta la adultez una alimentación saludable, optando por comidas equilibradas, desde el punto de vista nutricional, cantidades abundantes de vegetales, fuentes de proteínas de buena calidad, grasas saludables, fibra y bastante agua. En casos de dolencias como osteoporosis, endometriosis, fatiga suprarrenal, síndrome premenstrual y niveles altos de estrés es necesario un cuidado nutricional más específico.

Para las clientas que necesitan fomentar el equilibrio hormonal, los estudios demuestran que comenzar el día con un buen desayuno puede aliviar los síntomas del desequilibrio hormonal. Especialmente un desayuno rico en proteínas y grasa. También es importante evitar el consumo de azúcar. Una ingesta muy elevada puede ocasionar resistencia a la insulina, causando aumento de peso y empeorando los síntomas del desequilibrio hormonal.

Y por supuesto, el metabolismo de las mujeres durante la etapa adulta se ralentiza entre un 10 y un 15 por ciento, respecto a edades más tempranas. Por tanto, es más fácil acumular grasas. Por otro lado, durante la menopausia hay determinadas sustancias, como la cafeína y el alcohol que pueden desencadenar o empeorar los sofocos y la sudoración nocturna.

La mejor manera de fomentar la salud e incrementar la energía en todas las etapas de la vida de la mujer es consumiendo comidas de calidad ricas en nutrientes.

Ana Alexandre

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