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Salud y Rendimiento no son tan distintos

Publicado en: 15 Abr 2017
Publicado por: Abel Pérez Lobato

A menudo, en los ámbitos de la actividad física y el deporte solemos tratar de un modo bien diferenciado la orientación de la prescripción de ejercicio físico para cada uno de estos objetivos globales. No obstante, si paramos a pensar, veremos cómo tanto los practicantes de alguna modalidad deportiva cuyo fin es la competición o en un extremo opuesto, las personas que tienen unas necesidades determinadas de salud (enfermedad, lesión, etc…) y/o simplemente desean “mantenerse en forma”, tendrán unas necesidades globales muy similares. Es decir, dentro de la planificación, podemos considerar que las adaptaciones generales que pretenderemos lograr en los órganos y sistemas de nuestro organismo pueden ser las mismas tanto para un objetivo competitivo como para uno de mejora de la salud. En este artículo queremos presentar algunos ejemplos donde se podría observar como la salud y el rendimiento quizás, están más relacionadas de lo que nos proponemos en separar.

  1. El objetivo de la mejora de la capacidad y rendimiento físico, medida por ejemplo a través de variables como el consumo máximo de oxígeno, ha demostrado tener una repercusión sobre la salud general, a través de efectos multiorgánicos, cuyo resultado global supone una reduc­ción del riesgo relativo de muerte por cualquier causa, como así lo han evidenciado múltiples estudios científicos. (1,2)La variable que refleja de forma más global el estado de forma física y de rendi­miento aeróbico es el VO2máx, por lo que debería ser un objetivo principal en la pres­cripción de ejercicio para el control de la salud. (3). Si bien en los deportistas el margen de variación es tanto menor cuanto más elevado es el nivel de rendimiento aeróbico de los sujetos, en el caso de la población general y de pacientes crónicos existe un amplio margen de mejora de esta variable.
  2. La composición corporal es un concepto ampliamente estudiado, y que ha demostrado ser uno de los parámetros que más estrechamente se relacionan con el estado nutricional, así como, con la salud de las personas (4).Son muchas las personas que deciden comenzar un programa de ejercicio físico por diversos motivos, pero quizás el más frecuente es el logro de un peso corporal adecuado. En este sentido, variables como el perímetro ab­dominal o el sumatorio de pliegues grasos pueden ser variables que reflejen de forma más precisa los cambios morfológicos que se producen como resultado de un progra­ma bien ejecutado. (5) Una composición corporal en el caso de los deportistas pues, se convierte en otro eje principal de su preparación, dado que afecta directamente a su rendimiento.
  3. Las variables relacionadas con el aparato locomotor, como las malas posturas, deformidades, alteraciones biomecánicas durante el ejercicio, etc., son claves para que la prescripción se haga de forma segura y saludable, reduciendo al máximo los riesgos relacionados con alteraciones del aparato locomotor, y se potencien todos los beneficios que el ejercicio físico puede aportar a las estructuras musculares, óseas y articulares. (6) Por ejemplo, bien es conocido la relación entre la economía de carrera y el rendimiento en esta acción y que existen diferentes propuestas en la metodología del entrenamiento para minimizar la aparición de lesiones en corredores. (7)
  4. El entrenamiento de fuerza se asocia con adaptaciones neurales y estructurales que favorecen su producción. (8). En el deporte, todo se reduce a la capacidad para aplicar fuerza específica del gesto técnico que posibilite el éxito en las acciones correspondientes. De igual modo, y conociendo la disminución de esta posibilidad en personas de edad avanzada o personas con largos periodos de inmovilización, el planteamiento de mejorar la fuerza y su evaluación debería ser protagonista en el ámbito clínico o incluso, prescrita de la forma correcta por profesionales, en edades tempranas.

En resumen, deportistas con objetivos concretos de competición y personas que requieren o practican ejercicio que favorezca la salud vemos como tienen objetivos comunes de mejora de ciertos parámetros de la condición física que posibilite las adaptaciones que buscamos que se produzcan, o, de prevención y recuperación de lesiones o procesos de enfermedad con la intención de garantizar el cumplimiento del plan de entrenamiento.

Bibliografía:

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Gulati M, Black HR, Shaw LJ et al. (2005) The prognostic value of a nomogram for exercise capacity in women. N Engl J Med;353:468–475.

American Thoracic Society. (2003) American College of Chest Physicians. ATS/ ACCP statement on cardiopulmonary exercise testing. Am J Respir Crit Care Med;167:211–277.

Alvero, J. R., Cabañas, M. D., Herrero, A., Martínez, L., Moreno, C., Porta, J., Sillero, M & Sirvent, J. E. (2010). Protocolo de valoración de la composición corporal para el reconocimiento médico deportivo. Documento de consenso del Grupo Español de Cineantropometría (GREC) de la Federación Española de Medicina del Deporte (FEMEDE). Versión 2010. Archivos de Medicina del Deporte, 27(139), 330-344.

Balady GL. (2007). American College of Sport Medicine and American Heart Association Joint Position Statement: Re­commendation for cardiovascular screening, staffing, and emergency policies at health / Fitness facilities. Med Sci Sports Exerc. 30:1009-1018.

Martín A. Pautas y requerimientos para la realización de ejercicio físico. Detección de riesgo, consejos y limita­ciones. Medicine 2002; 8 (85): 4563-4568.

Astorino, TA. (2008). Changes in running economy performance, VO2max, and injury status in distance runners running during competitive. JEP online. 11:6

Kraemer, WJ, Ratamess, NA, and French, DN. (2002) Resistance training for health and performance. Curr Sports Med Rep 1: 165–171.

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