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Ana Alexandre; experta en el Entrenamiento para la Mujer

Publicado en: 10 May 2017
Publicado por: Eshi

Tener una mejor comprensión de las necesidades específicas de nuestras clientas durante las distintas etapas de su vida, como el postparto, la lactancia o la menopausia, es esencial para obtener buenos resultados.

Para cada una de las etapas de vida y los retos que muchas mujeres afrontan, es necesario desarrollar entrenamientos específicos. Además, cada cuerpo es único y envejece de manera distinta. No hay dos cuerpos iguales. Es por ello que existen diversos entrenamientos y recomendaciones de estilo de vida para la consecución del mismo objetivo: mejorar la salud, incrementar el nivel de energía y retardar el proceso de envejecimiento, manteniendo una buena condición física.

Adolescencia tardía – adultez temprana

En esta etapa, el cuerpo a nivel biológico se encuentra en apogeo en varios aspectos. El cuerpo es fuerte, puede desarrollar musculatura con relativa facilidad y tiene la capacidad de recuperarse con bastante celeridad.

El error que cometen muchas mujeres en torno a los veinte años es optar sencillamente por un exceso de ejercicio cardiovascular y abdominal. Uno de los objetivos más importantes durante esta etapa de vida es conseguir una buena masa ósea y mejorar la postura. Es fundamental concienciar a las clientas de la importancia del entrenamiento con pesas. Explicarles cómo contribuye a desarrollar tono muscular y aún más importante, cómo mejora la postura y la densidad ósea, factores cruciales para poder llevar una vida activa en los subsiguientes años y prevenir la osteoporosis.

Adultez, edades comprendidas entre los 30 y 50 años 

A los treinta

A partir de los treinta y a principios de los cuarenta, las mujeres pierden aproximadamente 2,5 kilos de masa muscular cada diez años.

El entrenamiento de fuerza es muy importante durante esta etapa. Es esencial dedicar más tiempo al entrenamiento de fuerza/resistencia para contrarrestar la pérdida de masa muscular, mantener la sensibilidad a la insulina (que ayuda a regular el azúcar en sangre y previene la diabetes tipo 2) y potenciar al máximo la densidad ósea para prevenir la osteoporosis.

A los cuarenta

El ejercicio es distinto a esta edad, puesto que muchas clientas pueden empezar a sufrir dolores o molestias. Aquí es recomendable dedicar más tiempo a la movilidad; ejercicios para prevenir lesiones, calentamientos y recuperación activa pueden resultar beneficiosos.

Embarazo

El entrenamiento prenatal se trata de contribuir a que el cuerpo funcione de manera óptima, de acompañar los cambios que se producen durante el embarazo y de preparar a nuestra clienta para la recuperación postparto.

Los ejercicios prenatales previenen los cambios posturales, reducen el dolor pélvico y de espalda y mejoran el estado anímico. Durante el embarazo, el entrenamiento de fuerza es un tipo de actividad física que se puede adaptar a los cambios corporales de la clienta, al margen de la etapa de embarazo en la que se encuentre. Clases de pilates y yoga prenatales también son muy beneficiosas durante el embarazo.

Postparto y lactancia

Si tu clienta quiere mantenerse activa a nivel físico e ir retomando la intensidad de los entrenamientos gradualmente, se le debe hacer hincapié en fomentar la salud de su cuerpo. Esto incluye restablecer la fuerza del centro (zona media y abdomen) y del suelo pélvico, consumir bastantes calorías, descansar siempre que sea posible y ser consciente de la gestión del estrés.

Adultas mayores

Es clave para las mujeres mantener la fuerza a medida que vamos envejeciendo para mantenernos saludables y felices. Los estudios demuestran que el entrenamiento de resistencia progresiva no sólo mejora la fuerza muscular, sino que, además, mejora la capacidad para realizar diversas tareas, desde caminar y subir escalones hasta bañarse y preparar la comida.

Algunas clientas que llevaron una vida activa en edades más tempranas podrán continuar practicando deporte y actividades recreativas activas cuando ronden los sesenta años sin demasiada necesidad de tener que modificar o adaptar los ejercicios. Sin embargo, para aquellas mujeres que no han llevado una vida activa con regularidad y empiezan a entrenar con asiduidad durante esta etapa, será necesario modificar los ejercicios.

Ana Alexandre, profesora del curso Especialista en Entrenamiento para la Mujer